Archivo mensual: febrero 2012

Última “vuelta” a Noruega

Aquí estoy, a unas… 6 horas de coger el primer avión de la jugada, después de eso me toca ser recogida en el aeropuerto (o eso espero) por mi hermano y pasar en su casa la noche, bueno, las horas, porque llegaré a su casa a eso de las… 12:30 y a las… 5 o 5:30 hay que salir para el aeropuerto otra vez… En fin… estos de Ryanair que ponen los vuelos a unas horas que no deberían existir.

Peeeeero, lo bueno de que me queden 6 horas es que tengo tiempo más que suficiente para escribiros esa entrada que os prometí que haría antes de que me fuera de Coruña, así que aquí está 🙂

Antes que nada aclarar que no es la última vuelta a Noruega, me quedan al menos otras dos pero… ya son por hacer turismo así que no cuentan como vueltas, vueltas.

La verdad es que hay un montón de novedades desde la última vez que escribí, sin contar la de “Desde el avión”. Entre otras cosas vinieron mis padres, subieron las temperaturas y esquié por primera vez en mi vida, pero vayamos por partes.

Lo primero de todo es que hace… unas 3 semanas, les tocó a mis padres ser la primera “expedición” en venir a visitarme y estuvieron conmigo 5 días. Todo empezó como de costumbre cuando el aeropuerto de Rygge está implicado: 3 horas hasta llegar a buscarlos. Pero una vez juntos empezamos a disfrutar de la nieve y el paisaje que esta ofrecía.

 Esto es en Sandefjord, en un parque que tiene unas vistas muy bonitas y más con esa luz de cuando está a punto de ponerse el sol.

Después de ver hielo y nieve por todas partes nos fuimos a Oslo a pasar un par de días, pero no, no os preocupéis, no os quedáis sin ver el hielo, aquí tenéis una buena ración:

Sí, sí, eso que veis en donde está el pantalán es hielo también, el mar estaba helado. A lo mejor a algunos de vosotros no os pilla de sorpresa pero… yo, personalmente, pensé que se necesitaba mucho más frío para eso.

Así que nada, pasados de este punto ya estamos de camino a Oslo, unas… dos horas en tren, pero no estuvo mal, pudimos ver a gente caminando sobre el mar helado y, lo más curioso, gente pescando como solo antes había visto en la televisión, ¡¡a través de un agujero en el hielo!! Lo siento, de eso no hay foto que íbamos en el tren y la velocidad y suciedad de las persianas nos impedían sacarla.

Ya en Oslo fuimos a instalarnos en el hostal y luego a dar un paseo por el centro, así que vimos, la verdad es que de casualidad, el cambio de guardia del palacio real. Ni punto de comparación con el del palacio de la reina en Atenas (si no sabéis de que va el tema buscadlo) pero también tuvo su momento “muñecas de famosa” que fue divertido.

En Oslo hubo varias visitas, quizá las que sean nuevas para mi (y por tanto para vosotros) fueron las del Folkemuseet, que es el museo folclórico de Noruega, con un montón de casas de distintas épocas (para más información ver callejeros viajeros, españoles por el mundo, planeta finito o uno de estos que seguro que aparece), y también el paseo en barco entre las islas del fiordo de Oslo.

Tengo que decir que no es el típico viaje turístico que coge todo el mundo, el nuestro era un barco, ferry o como lo quieras llamar, que forma parte del transporte público de Oslo, pero vimos que hacía un recorrido bonito y que nuestra tarjeta de transporte de 24h nos valía así que allá fuimos. La verdad es que ya debían de estar acostumbrados porque cuando le pregunté a uno que iba en el puente si ese era el barco que iba entre las islas me dijo que sí y también me dijo como tener las mejores vistas 🙂 Algunas de las cuales os dejo por aquí:

Estas son solo algunas de las fotos que sacamos, la última es de la fortaleza de Akershus que está en pleno centro de Oslo, entre la ópera y el Aker Brygge (la zona del puerto). La verdad es que pasamos bastante frío pero mereció la pena 🙂

Ah, otra cosa nueva para mi y para vosotros, por lo menos desde este blog, es el Holmenkollen, aunque algunos a lo mejor lo conocéis como el salto de esquí de Oslo. Seguro que alguna vez lo visteis en la tele y si no aquí estoy yo para enseñároslo:

La verdad es que es impresionante, y para recibirnos encontramos ese día precioso de cielo azul y el oír gritar “¡venga, venga, venga!” a un grupo de esquiadores españoles que había allí (había una competición de countrysky).

Y dejando a un lado la visita de mis padres (¡gracias por venir 🙂 !) y siguiendo con el esquí os cuento mi primera experiencia como esquiadora.

Pues bien… la cosa es que nos fuimos el fin de semana al apartamento que la familia tiene en una estación de esquí a un par de horas de Sandefjord y allí estuvimos.

El sábado al levantarnos la niña mayor me prestó sus botas de esquí (con las que la sangre no me circulaba hasta los pies y casi no podía caminar) y sus esquís, y con esto nos fuimos hacia las pistas. Una vez allí usamos un elevador (no sé como se llaman, no es un telesilla, te sostienes sobre tus esquís) y una vez arriba me tiré “¿sin saber esquiar?” “¿sin saber como frenar?” “¿estás loca?” “¿salió bien?” Estas son las cosas que ahora mismo os estaréis preguntando alguno de vosotros… pues… tengo que decir que la respuesta a todas es SI, a todas salvo a la última si contamos el último cuarto de la pista que en lugar de bajarlo esquiando lo bajé dando “vueltas de campana” y haciendo volar esquís y bastones… En fin… no me he roto nada (dicen que porque tuve suerte y se me soltaron los esquís) y no hubo lesiones (solo algún pequeño rasguño) pero sí un susto de muerte así que creo que no volveré a probar en una temporada.

Eso sí, para relajarme después de eso decidí ir a dar una vuelta con este grupo:

¡¡Bonitos eh!! Pues estos fueron mis compañeros durante una… media hora más o menos, lo que me valió de sobra para tranquilizarme y disfrutar de las atracciones con riesgo mínimo que me puede ofrecer una estación de esquí. Ya veis, irme a Noruega yo sola no me da miedo, pero una pista de esquí (la verde eh, la más fácil de todas) sí, yo soy así.

Ya por la tarde probamos con la versión relajada del esquí y probé el “countrysky” (o como se escriba) que viene a ser is como caminando con esquís estrechos, básicamente, pero con ellos llegué a la pista de biathlon, si, yo tampoco sabía lo que era, pero resulta que es un deporte que mezcla esquí con llevar una escopeta a la espalda y disparar, sí, sí, existe, no es un broma.

También descubrí sitios bonitos y vistas a las pistas:

Y ya para terminar un par fotos del día siguiente, cuando en lugar de nieve había una capa de hielo (el día anterior había llovido y por la noche hizo frío así que… pistas más peligrosas) y la mejor opción era sentarse y disfrutar del sol, la competición de saltos y las “atenciones” de los niños yendo y viniendo para traerte cosas gratis que daban como promoción, ya fueran chocolatinas como chupas como bebidas o unos noodles, cualquier cosa valía 🙂

Sí, habéis visto bien, es una tabla de surf, sí, estábamos en una estación de esquí y no, no era decoración, había una competición en la que lo que tenías que hacer era deslizarte en una tabla de surf, sin quillas claro.

Pues nada, hasta aquí lo que se daba, me voy a aprovechar mis últimas horitas en Coruña que a lo tonto de esas 6 horas que me quedaban al principio de la entrada solo me quedan 5.

¡Hasta otra!

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Desde el avión

Hola otra vez después de este par de semanas de parón.

No os voy a mentir, sí que tenía cosas interesantes, o al menos nuevas, que contaros pero por unas cosas o por otras (principalmente pereza) no me daba ouesto a escribir. Ahora no tengo ese problema, estoy en un avión desde hace un par de horas y aún me queda otra así que es el momento perfecto para escribir, solo espero que haya una opción de guardar lo escrito y publicarlo porque Ryanair aún no ofrece WiFi en sus vuelos.

Antes que nada comentaros que juraría que acabo de ver París por la ventanilla del avión pero no os lo puedo asegurar, en cuanto miré por la ventana me pareció reconocer la rotonda enorme donde está el arco del triunfo, cerca estaba un río que podía perfectamente ser el Sena y a las afueras una zona como palaciega que podría ser Versalles. El punto clave era encontrar la Torre Eiffel pero no la di visto, eso sí, pegado al “Sena” había unos jardines que bien podían ser los que están a los pies de la famosa torre. Si sumamos todo esto y hacemos caso a cierta navaja podemos deducir que estaba sobrevolando París.

Las cosas interesantes sobre Noruega que tengo que contaros lo dejaré para dentro de unos días, desde casa y así también puedo subir fotos para que tengáis una idea más clara de las cosas.

Y hasta aquí por hoy, para que no me “riñan” por no escribir nada en el blog, pero prometo una ueva entrada antes de volver a Noruega. 🙂

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Ala, un poquito de nieve desde la ventanilla del avión.


A “-¿?º”

Bueno, antes que nada tengo que pediros perdón porque últimamente estoy dejando un poco de lado el blog, pero es que entre que no hay tantas cosas nuevas que contaron y que, cuando las hay, no encuentro el momento de sentarme a escribir…

La verdad es que este fin de semana sí que hubo novedades, la más importante es que aprendí, o quizá debería decir “aprendí” a usar esto:

 Bueno, el mío no era tan profesional y tenía una cuerda para agarrarlo pero, sin contar eso, nada más, simplemente un soporte metálico y una tela para sentarte, lo que se suele llamar…. ¡¡un trineo!!

Pues sí, en Oslo hay un sitio en el que puedes alquilar trineos (también te dan un casco por el mismo precio, parece que no pero puede ser útil) y desde donde está la caseta para alquilarlos te tiras ladera abajo tratando de guiar el trineo como puedes, básicamente con tus talones, porque no tiene ni frenos, ni forma de girar ni nada…

El recorrido es más o menos este:

Unos 3Km según google maps, la verdad es que se pasan muy rápido.

En general se giraba y frenaba sin problemas pero estos surgieron en las zonas con una pendiente bastante pronunciada con hielo en lugar de nieve, porque en el hielo, por mucho que intentes clavar los talones no hay nada que hacer. Tanto es así que la única opción mínimamente útil que encontré fue gritar “¡Araceli, te voy a atropellar!” Y poner un pie para empujar su trineo y no darle con los hierros…

Quitando este momento de ¡nos matamos! la verdad es que fue muy divertido, con algún que otro frenazo de golpe para evitar comernos a una hilera de niños que habían decidido pararse haciendo una barrera, o dando botes (y las consiguientes culadas contra el trineo) al encontrar altibajos en la pista.

Era curioso como funcionaba porque, una vez abajo, te subías en el mismo metro en el que habías llegado e ibas hasta la última parada, es decir, que de pronto el metro se llenaba de gente llena de nieve que cargaba con sus trineos.

Cambiando de tema, dejando los trineos a un lado pero no tanto la nieve. El sábado, tal y como prometían todas las páginas de previsión del tiempo, tuvimos el día más frío del año, al menos esa es la percepción que tuvimos Araceli y yo porque ¡no hay termómetros en las calles! Yo creo que es para que no veas que estás a -19º o así y no te deprimas pensando que te vas a congelar. En todos los sitios por los que estuvimos en Oslo estuvimos buscando algo en lo que poder ver la temperatura a la que estábamos y nada, nos quedamos con la duda.

Más cosas interesantes que contar… ¡ah sí! nada, contaros que no sé como se apañan pero siempre pasa algo con el tren de Oslo-Sandefjord, esta vez ya iba a coger un tren bastante tarde (de tanto tirarnos en trineo perdimos la noción del tiempo), pero aún así llegaría a casa a eso de las 23:30. Resulta que no llegué hasta la 1 a mi casa, ¿por qué? pues porque al llegar a la estación, ya sentados en el tren nos dicen que ha habido un accidente en otra estación y que eso ha cortado las líneas de tren pero que esperemos a ver que pasa. Después de esperar un rato dice una parrafada en noruego de lo cual solo puedo quitar en claro lo del accidente entre Asker y Drammen, y luego, cuando lo dicen en inglés no explican nada, solo que se pondrán buses de sustitución pero no dicen donde ni nada… Menos mal que fui encontrando gente amable que me hizo de traductor.

Cuando ya habíamos estado esperando como media hora en el andén para buses de sustitución (sí, sí, imaginaros si debe ser frecuente que ya lo tienen hecho…) llegó un taxi del tamaño de un minibús a recoger a alguna gente, pero eramos demasiados, nadie ponía orden ni sabíamos si había que subirse o no, ni a dónde íbamos ni nada… era un poco caótico, la verdad, pero bueno, finalmente llegaron más buses y fuimos a otra estación de trenes (pasado el accidente) y allí aún esperamos otro rato a que saliera el tren. En definitiva, un rollo increible.

Ya por último, y para terminar con temas más positivos, os diré que así como quien no quiere la cosa y sin contar, Araceli y yo nos volvimos medio locas y cogimos un vuelo para irnos a Tallinn en marzo, así que también os podré contar de Estonia un poquito, y no solo de Noruega. Ya para empezar os digo que por el precio de una cama en una habitación compartida de hostal en noruega para una sola noche, en Tallinn tenemos una cama en una habitación para nosotras solas, en un hotel de 3* con desayuno incluido y vistas al casco antiguo de Tallinn, vamos, ¡una maravilla!


Batiendo records

Bueno, tampoco tengáis muchas expectativas que no es como para llamar al Guinness.

El primero de ellos lo batí el miércoles, un día después de llegar de Barcelona, y consistió en “mayor número de actos sociales/vida social en un día”. Si os estáis preguntando por qué, aquí va la respuesta: a las 13:45 empezaba el acto de inauguración del colegio “estás en un cole nuevo? os habéis cambiado?” (perdonad pero no tengo “abrir interrogación” en este teclado) pues no, simplemente han decidido que hacer en febrero la inauguración de un edificio que se lleva usando desde agosto era una buena idea.

La verdad es que estuvo bien, discurso del director (subido a una escalerilla), corte de banda improvisada entre dos “miniárboles” puestos para la ocasión, foto del periódico, en el que por cierto salgo… todo esto fuera, pasando frío.

Ya una vez dentro del cole nos fuimos al salón de actos, la representante de alumnos dio un discurso, y una profe, y las de secretaría, y la directora (sí, hay como 3 directores solo de la parte de instituto), actuaron algunos alumnos (piano, violín y guitarra, por separado) y luego un poquito de “cake and saft”, es decir, algo como… un brownie un poco seco y el saft es sirope de “inserteaquíelsabor” que mezclan con agua, es su refresco, aquí todo es así, ya sea de naranja, de limón, de cola, de fresa, de menta, todo es mezclado con agua…

(Esto me recuerda que tengo que avisaros de que, en caso de que vengáis a Noruega (desconozco si pasa en otros países aunque supongo que sí) y vais al supermercado a comprar refrescos… tened cuidado, puede que sea para rebajar con agua, si no lo hacéis os puede dar un coma diabético de la cantidad de azúcar que debe tener un vaso de eso.)

Como estaba diciendo, cake and saft y luego vuelta al salón de actos a algún discurso más, vídeos de los alumnos y demás cosas que hacen estos colegios tan modernos con sus alumnos.

A todo esto, aunque da para una entrada en si mismo, claro que este colegio funciona mejor que muchos españoles, normal!! si ayer estábamos todos en el salón de actos y la totalidad de alumnos de entre 16 y 19 años no eran más que únicamente los de primero de ESO en el Liceo, por ejemplo.

El otro “acto social”, por llamarlo de alguna manera, fue ir a una minipista de esquí que hay cerca de casa (cerca pero en coche, que en Noruega no existe el cerca caminando que todos conocemos) a ver a los niños esquiar. El próximo día me dejarán unos esquís y podré probar, por ahora me conformé con ver a niños que no levantaban dos palmos del suelo con los esquís puestos y ala, a correr. La verdad es que daba gusto verlos.

Y bien, ya por último, comentaros mi último record…. tatatachantachan….

Hoy por la mañana el coche marcaba -13!!

Sí, efectivamente, -13, pero eso no es nada comparado con lo que me espera, porque se me ocurrió la feliz idea de ir a Oslo a conocer el nuevo piso de Araceli y, de paso, ir a tirarme en trineo que me hace mucha ilusión. Problema? Hoy cuando llegue a Oslo hará unos… -17…

A partir de -15 los niños tiene prohibido salir al patio y, palabras textuales del padre de la familia con la que vivo, noruego de toda la vida: “Es que -6 está bien, pero -13 es demasiado”.

En fin, si sobrevivo a esta ya os contaré qué tal la experiencia. Aunque… ahora que lo pienso… tengo que sobrevivir porque…

Ya tengo fecha de vuelta!!